No. No lo soy. Solo me gustaría serlo.

martes, 24 de mayo de 2016

Alguien golpea la puerta de afuera a las 2:32 de la mañana.

MotivaciónEs cierto, la pierdo muy fácilmente.
Es como si hoy no supiera si es que alguna vez he sentido algo realmente. Todo lo que creía por hecho hoy es una opción más. Una cosa pasajera. Algo que se desvanece entre más me adentro.
 - Mira, tienes varios kilómetros de un parque lleno de pasto suave en donde nos podemos acostar y, un día completo para hablarlo. ¿Eso no es suficiente?
Sí, el lugar no me falta, pero ¿para qué? ¿qué es lo que debo hacer? ¿seguir con el curso de las cosas? me pierdo en medio de todo, así que ahora no veo nada.
 - Necesito una arboleada también.
La naturaleza misma me apega a sí misma, pero sigo sin saber dónde estoy. Para qué estoy dónde voy. Encuentro refugio en una oscuridad que se ve amigable. Ella me trae a los no problemas, las cosas simples. Mis sentimientos serán así de simples, quizás.
 - Lo tendrás. Dime, ¿ya has pensado en la muerte?
El vivir para morir es una cruel manera de ver la vida, aunque sea cierto. Tal vez el cielo me acerca a la muerte, las estrellas que me miran diariamente mientras me acuesto en este suave pasto. La presión. Si, el deber ser para unos y otros dónde el margen se marca demasiado. ¿Se puede ser uno mismo ahora?
 - Ella dice que deberíamos dejar de mirar tanto el cielo.
 - Si, pero también dice que es mejor dejar de estar en él y mirarlo. Aunque este último nos lleva al inevitable.
 - ¿Crees que estoy en el cielo?
 - No, estas en el pasto suave junto a la arboleada en estos kilómetros de parque junto a mí. Deberías saberlo mejor que yo, creo.
También está la Luna, siempre imponiéndose. ¿Qué se cree, tan despampanante, tan deslumbrante? Es orgullosa, pero lo oculta detrás de esa falsa luz.
 - Es hermosa, ¿no crees?
 - ¿Qué cosa?
 - La Luna. Siempre nos mira en el cielo...
 - ... desde el cielo, recuerda.
 - Desde el cielo. A veces pienso que hasta nos tiene cariño.
 - A mi sí, pero tú la tienes harta. Pasas mucho tiempo a su lado.
 - Creo que paso mucho tiempo a tú lado.
 - Creo que eso no es malo. Incluso, le agrada a ella.
Estoy sola. El cielo mira conmigo a mí en el pasto suave, a la arboleada y a los kilómetros de parque. Nos miramos. Que ojos más intensos. Los sentimientos, ¿dónde están ahora?.
 - ¿Crees que una sola persona puede cambiarlos a todos?
 - Creo que una persona puede cambiarme a mí. Si lo hace, nos puede cambiar a todos. Soy la imagen común, ya sabes...
 - Se qué de común no tienes ni una estrella.
 - Tu ni una mirada.
Colores. No, no iluminan, pero el color siempre está ahí. No te abandona como la luz. Tal vez, hasta la Luna misma se quedó sin ella un día y, hasta yo la dejé sola. Tal vez fue porque no pude ver ese color en la oscuridad y, eso que la creía tan amigable conmigo.
 - ¿Crees que la Luna se aburrirá de mí algún día?
 - Lo hizo de mí, lo hará de todos, menos de ti. No eres como yo. Tu vez el color con o sin oscuridad.
 - ¿Qué mierda es eso del color?
 - Es tu mirada. Es tu sentir. Es la Luna junto a mí y ambas en el cielo.
 - La oscuridad te mete cosas raras en la cabeza.
 - Es cierto, pero no quita que estoy contigo ahora acostada en este pasto suave, junto a la arboleada más hermosa de la ciudad y en este parque que tiene kilómetros. No estoy en el cielo, ¿no? sino que contigo.
 - ¿No te gusta?
 - Me gusta el color de tu mirada en mí. Me recuerda que no estoy en el cielo, sino aquí. Ja. Y la Luna me mira sin poder ver los colores. Siento lástima.
 - Ella de ti también, pero yo no, así que no importa. Eres amiga mía hace más años que la oscuridad. Que la Luna no vea nuestros colores no sobrepasa eso.
 - Los sentimientos se me pierden. Encuentralos y ya. No molestes.
 - Se te pierde el cielo y la muerte. También la oscuridad y la luz, que se lleva los colores. Pero yo no me pierdo, acaso ¿no es suficiente?

 - Tus colores siempre son más que suficientes.

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