Motivación. Es cierto, la pierdo muy fácilmente.
Es como si hoy no supiera si es que alguna vez he sentido algo
realmente. Todo lo que creía por hecho hoy es una opción más. Una cosa
pasajera. Algo que se desvanece entre más me adentro.
- Mira, tienes varios kilómetros
de un parque lleno de pasto suave en donde nos podemos acostar y, un día
completo para hablarlo. ¿Eso no es suficiente?
Sí, el lugar no me falta, pero ¿para qué? ¿qué es lo que debo
hacer? ¿seguir con el curso de las cosas? me pierdo en medio de todo, así que
ahora no veo nada.
- Necesito una arboleada también.
La naturaleza misma me apega a sí misma, pero sigo sin saber dónde
estoy. Para qué estoy dónde voy. Encuentro refugio en una oscuridad que se ve amigable.
Ella me trae a los no problemas, las cosas simples. Mis sentimientos serán así
de simples, quizás.
- Lo tendrás. Dime, ¿ya has
pensado en la muerte?
El vivir para morir es una cruel manera de ver la vida, aunque
sea cierto. Tal vez el cielo me acerca a la muerte, las estrellas que me
miran diariamente mientras me acuesto en este suave pasto. La presión. Si, el
deber ser para unos y otros dónde el margen se marca demasiado. ¿Se puede ser
uno mismo ahora?
- Ella dice que deberíamos dejar
de mirar tanto el cielo.
- Si, pero también dice que es
mejor dejar de estar en él y mirarlo. Aunque este último nos lleva al
inevitable.
- ¿Crees que estoy en el cielo?
- No, estas en el pasto suave
junto a la arboleada en estos kilómetros de parque junto a mí. Deberías saberlo
mejor que yo, creo.
También está la Luna, siempre imponiéndose. ¿Qué se cree, tan
despampanante, tan deslumbrante? Es orgullosa, pero lo oculta detrás de esa
falsa luz.
- Es hermosa, ¿no crees?
- ¿Qué cosa?
- La Luna. Siempre nos mira en el
cielo...
- ... desde el cielo, recuerda.
- Desde el cielo. A veces pienso
que hasta nos tiene cariño.
- A mi sí, pero tú la tienes
harta. Pasas mucho tiempo a su lado.
- Creo que paso mucho tiempo a tú
lado.
- Creo que eso no es malo.
Incluso, le agrada a ella.
Estoy sola. El cielo mira conmigo a mí en el pasto suave, a la arboleada
y a los kilómetros de parque. Nos miramos. Que ojos más intensos. Los
sentimientos, ¿dónde están ahora?.
- ¿Crees que una sola persona
puede cambiarlos a todos?
- Creo que una persona puede
cambiarme a mí. Si lo hace, nos puede cambiar a todos. Soy la imagen común, ya
sabes...
- Se qué de común no tienes ni
una estrella.
- Tu ni una mirada.
Colores. No, no iluminan, pero el color siempre está ahí. No te abandona
como la luz. Tal vez, hasta la Luna misma se quedó sin ella un día y, hasta yo
la dejé sola. Tal vez fue porque no pude ver ese color en la oscuridad y, eso
que la creía tan amigable conmigo.
- ¿Crees que la Luna se aburrirá
de mí algún día?
- Lo hizo de mí, lo hará de
todos, menos de ti. No eres como yo. Tu vez el color con o sin oscuridad.
- ¿Qué mierda es eso del color?
- Es tu mirada. Es tu sentir. Es
la Luna junto a mí y ambas en el cielo.
- La oscuridad te mete cosas
raras en la cabeza.
- Es cierto, pero no quita que
estoy contigo ahora acostada en este pasto suave, junto a la arboleada más
hermosa de la ciudad y en este parque que tiene kilómetros. No estoy en el
cielo, ¿no? sino que contigo.
- ¿No te gusta?
- Me gusta el color de tu mirada
en mí. Me recuerda que no estoy en el cielo, sino aquí. Ja. Y la Luna me mira
sin poder ver los colores. Siento lástima.
- Ella de ti también, pero yo no,
así que no importa. Eres amiga mía hace más años que la oscuridad. Que la Luna
no vea nuestros colores no sobrepasa eso.
- Los sentimientos se me pierden.
Encuentralos y ya. No molestes.
- Se te pierde el cielo y la
muerte. También la oscuridad y la luz, que se lleva los colores. Pero yo no me
pierdo, acaso ¿no es suficiente?
- Tus colores siempre son más que
suficientes.
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