Caídas y recaídas.
Dolores bañados en leche y caramelo.
Tener miedo me está llenando de recelo.
Y mis pelucas están estropeadas.
Y es que me gustan las piñas coladas
rico alcohol, olvido de ensueño.
Y me tragó el corazón entero
con las patitas enterradas.
Y nos volvemos a tropezar en palabras
mismas vueltas simplonas, dolientes
porque la caída no duele, sino la vuelta.
Pero si yo no tengo alas
para hacer ver a los inteligentes
ni siquiera aprendí a mirar fuera de la caminata.